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Usuario Administrador: Charly
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Marihuana y Vino, una mezcla de aromas

El cannabis y el vino comparten un universo de sabores

 
Gracias a sustancias como los terpenos, el vino y la marihuana comparten una rica complejidad de sabores y aromas. Maridar una variedad de cannabis afrutada, terrosa o cítrica con el vino tinto o blanco adecuado se está convirtiendo en una tendencia. En California hasta infusionan vino con marihuana.

 
El cannabis y el vino comparten un universo de sabores. La complejidad de sus aromas y gustos y la gran diversidad de variedades de ambos son algo único en la naturaleza. Combinar las dos grandes categorías de marihuana y vino e intentar maridar ambos en una nueva experiencia para el paladar es para algunos una afición. 
 
En la Vieja Europa, beber vino o cerveza acompañados de un porro no es una costumbre extraña para consumidores experimentados. En los EEUU, la cultura dominante y la propia ley en realidad "toleran" la marihuana más que el alcohol. El maridaje de vino y hierba (en privado) es otra moda que ha surgido con la legalización del cannabis en EEUU.
 
Intentar combinar vino con humo de marihuana como si fuera un plato parece un poco pretencioso. Perfectamente consciente de los riesgos y las oportunidades, el creciente sector norteamericano del cannabis está empezando a fermentar uvas y cogollos juntos, desarrollando nuevas bebidas, clubes especializados, profesionales y colaboraciones.
 
Los sabores del vino proceden de una combinación casi mágica de azúcares, ésteres, terpenos, pirazinas, tioles, lactonas y muchas otras sustancias con nombres curiosos, Botrytis cinerea incluida. En el vino, los ésteres proporcionan sabores afrutados, dando el típico aroma a manzana del Chardonnay. Las pirazinas transfieren su olor herbáceo al Sauvignon Blanc. Los tioles le confieren un sabor afrutado agridulce con toques a frutas del bosque a Burdeos, Cabernet o Merlot. Un vino tinto joven puede saber metálico, mientras los compuestos de azufre le dan un interesante sabor mineral al Chablis. La cantidad justa de bacteria en las fases de fermentación y envejecimiento aportan mucho valor a vinos exquisitos como el Amarone, porque añaden una increíble complejidad balsámica a sus sabores y aromas, de forma casi misteriosa.
 
La categoría química de los terpenos es el elemento principal que marihuana y vino comparten en lo que a sabor se refiere. Los terpenos otorgan una variedad de fragancias dulces, florales, resinosas o herbáceas a la cerveza y el vino. El matiz floral del buen Moscato o del Champagne, en el Sauvignon Blanc o el Gewurztraminer, y muchos otros aromas delicados como naranja, limón y rosas, proceden en realidad de los terpenos. Diferentes terpenos pueden llenar nuestros sentidos con olores más intensos, como pino, nuez, queso o hasta combustible. Los terpenos juegan un papel fundamental en el desarrollo de las propiedades del vino, del cannabis y de vegetales en general. Se han identificado más de 50 terpenos diferentes en el vino y más de 100 en la marihuana.
 
Tanto los sabores del vino como los de la marihuana se pueden clasificar fundamentalmente en afrutados, florales, herbáceos, picantes y terrosos. Estos grupos primarios se pueden subdividir al antojo del sumiller, aunque la percepción final del individuo depende de muchos factores, desde las memorias personales de cada uno hasta las preferencias aromáticas para fumar, oler o saborear. Pero la cuestión es que muchos sabores del vino se perciben mejor en nuestros sentidos al comer ciertos alimentos, aquellos que maridan bien. Al mismo tiempo, una buena comida se convierte en deliciosa cuando se acompaña del vino apropiado.
 

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